Adicción a la Pornografía


LA PORNOGRAFIA

(adicción)

Decidí trabajar por motivos de demanda clínica, como se sabe cabe dentro de las Adicciones.

Es probable, muy probable que más de una persona haya googleado esta palabra en búsqueda de pornografía y le haya salido este artículo que es de carácter psicológico.

Hay investigaciones que refieren a los medios masivos son los culpables…los medios, sin intención de defenderlos,  pueden mostrar que tomar alcohol te hace estar rodeado de amigos o mujeres no por eso todos toman alcohol o son alcoholicos.

Es entonces, es una tendencia interna de la personalidad, en donde llega un punto de inflexión que se repite llegando a ser imposible de parar perjudicando la salud psíquica propia, la relación familiar, laboral y social.

Algunos investigadores afirman que la constante contemplación de material pornográfico puede inhibir el deseo del individuo de mantener con su pareja, e impedir que estas le satisfagan.

Adicción al sexo se produce de forma gradual e inadvertida  el cáncer , sigue creciendo y esparciéndose . Casi nunca se detiene y es muy difícil de tratar y de curar. Con frecuencia el adicto niega su problema o no quiere hacerle frente lo cual siempre termina en desavenencias con el cónyuge, a veces en divorcio  y en ocasiones en ruptura de amistades intimas.

Muchas personas no perciben el cuadro completo ni se percatan del los problemas  que causa la pornografía. Algunos se dejan influenciar por quienes alegan que no hay prueba de que las imágenes eróticas perjudiquen a nadie. Pero más allá del negocio de la Pornografía, es una tendencia de la personalidad. Y ese el publico “consumidor”, como una droga que narcotiza, mientras se consume.

LA PORNOGRAFÍA Y EL ADICTO SEXUAL                            

La pornografía, para muchos adictos sexuales, combinada con la masturbación, se constituyen en una de las piedras angulares de su disfunción. A muchos adictos se le hace extremadamente difícil el alcanzar la sobriedad de este tipo de combinación. La pornografía con fantasías crea un mundo irreal en donde el adicto visita, primero en la etapa de la adolescencia  y luego en otros niveles del desarrollo y crea una relación de objetualización que lo condiciona a depender de fantasías y objetos para alcanzar llenar sus necesidades emocionales y sexuales. Esto, cientos de veces antes de tener sexo con una persona  real.


SUS EFECTOS

La primera cosa es la adicción. Cuando los hombres se envuelven en esto se adiccionan a este tipo de material. Hay una poderosa atracción, al igual que las personas se adiccionan  alcohol  y a las drogas. Están continuamente buscando más y más.

materiales ás perversos… bizarros.

Luego ocurre una tercera cosa que llamamos desensibilización. Esto significa que aquello que originalmente era chocante y terrible, aquello que ofendía la conciencia  y producía culpa, de un momento a otro ya no ofende, comienza a verse aceptable. Uno puede llegar a observar cosas realmente terribles, sea  libros, en la televisión, en el cine, en la calle y ya no sentir ningún tipo de repulsión.

Luego ocurre una cuarta cosa y es la actuación. Comienza la persona a actuar sobre lo que ya ha visto. Comienza a imitar la conducta aprendida”.

El Dr. Cline dice: “cuando uno se expone accidentalmente a algo sumamente bizarro, lo mejor que puede hacer es rehusarse a dar una segunda mirada”, y luego enfatiza, “no importa lo inteligente que usted sea, o el nivel social en que se encuentre ( aún personas religiosas se han adiccionado a la pornografía). Todo el mundo está sujeto a las leyes  de aprendizaje. Y nosotros los hombres, en particular, somos más vulnerables a este tipo de situaciones ( adicción a la pornografía)

Si tenés adicción a la pornografía, tu pareja, tu hija/o, amigo/a podes llamarnos con gusto te atenderemos.

TELEFONO 8510-5828

Fuente. Momografias.net

 

Muy interesante la experiencia personal que comparte un cibernauta y que ayudará a muchos.

Introducción:

Hola a todos. “AAPI” (Ayuda a Adictos a la Pornografía en Internet), como su nombre lo indica, representa para mi la puesta en marcha de una idea que se ha instalado en mi mente desde hace ya largo tiempo. Debo confesar que recién ahora logré reunir las energías suficientes como para exponerlo públicamente.

El espíritu del presente es intercambiar ideas, experiencias de vida ó cualquier testimonio que promueva la toma de conciencia acerca de las terribles consecuencias que, progresivamente, trae aparejado el uso (y posterior abuso) de lo que comienza siendo un simple “entretenimiento” el cual, en la gran mayoría de los casos, deriva en situaciones desastrosas, no sólo para quien, a esta altura podemos denominar ADICTO, sino también para su propio entorno (familia, amigos, trabajo, estudios, etc.)

Desarrollo:
Mi nombre es Gabriel, soy divorciado y con una hija. Soy una de las tantas personas (hombres, en la gran mayoría de los casos) que fue “seducido” por este verdadero flagelo del siglo XXI. De a poco, con mucho esfuerzo y ayuda, y habiendo pagado un precio carísimo, pude superar esta pesadilla…

¿Cómo empezó todo?

Muy simple. Desde que instalé Internet en casa de mis padres, primero, y luego la cosa siguió durante mi matrimonio. Muy rápidamente me “enganche”, tal como ocurre con las drogas. Al principio todo parecía perfecto, hecho a mi medida.

Factores que me garantizaban el “placer absoluto”:

Material ilimitado: La cantidad de material (fotos, videos, etc.) que podía bajar de la red era ilimitado. Por lo menos en mi caso nunca me impusieron restricciones.
Material prácticamente gratuito: El único costo monetario que tenía era el abono del “dial-up”, en principio, y luego las sucesivas ofertas de banda ancha. Teniendo en cuenta la cantidad ilimitada de material que podía bajar, la relación costo–beneficio resultaba ampliamente favorable.

Material variado: Desde la comodidad de mi hogar disponía de un abanico inmenso que iba desde la simple desnudez hasta la zoofilia. Inclusive recuerdo la cantidad de material pedófilo que circulaba por la red años atrás con mucha fluidez ya que, lamentablemente, no se había impuesto todavía un control más estricto. Sin embargo me siento realmente aliviado por, no sólo evitar material con menores de edad sino que inclusive recuerdo haber denunciado estas prácticas en los pocos sitios que fueron surgiendo con el objeto de combatir esta crueldad.

Preservación de la intimidad: Cualquiera de mi generación sabe lo engorroso y vergonzoso que resultaba el hecho tener que exponerse públicamente a la hora de adquirir material pornográfico en las épocas de la adolescencia (kioscos de diarios, videoclubes, etc.), Era toda una proeza! Pero con la llegada de Internet, Santa Solución! Tema superado! Adiós a la vergüenza pública! De esta manera, nadie se enteraba acerca de mis actividades “socialmente desaprobadas”, según lo que yo sentía por entonces.

Anonimato: Otro condimento más. Qué bárbaro! Por muy poco dinero a cambio, disponía de todo el material porno que quisiera, de lo más variado, muy cómodo sentado frente al monitor, y en la más absoluta soledad, lo que aseguraba resguardar mi intimidad, y como si esto fuera poco, la frutilla en la torta… el anonimato. Esta maravilla moderna me ofrecía además la posibilidad de ver y/o aportar material para adultos, opiniones en foros, etc, sin que nadie tenga dato alguno acerca del autor de dichas acciones. El hecho de no tener que dar la cara, “envalentona” a cualquiera…
En fin, con todos estos ingredientes comenzaba para mí el principio del fin. Sin embargo, existe una salida, y eso es lo que más importa!

Síntomas de adicción:

Aislamiento progresivo: Comencé mostrando una tendencia a evitar encuentros sociales en general, poniendo excusas ridículas.

Conflicto de relación padre-hija: Los chiquitos son muy perceptivos. Yo percibía un rechazo de mi hija hacia mi persona… y con razón! Yo no le correspondía con la actitud que ella esperaba de mí. Lamentablemente, mi cabeza estaba en otra cosa y no tenía ya la capacidad de registrar siquiera el “ruido” comunicacional entre mi hija y yo.

Tendencia a reaccionar con ira: En los pocos momentos en que “debía” (porque no me quedaba otra) relacionarme con el entorno, me mostraba irascible. Cualquier cosa me molestaba, no sentía placer por nada.

Cansancio eterno: Todo el tiempo estaba cansado, con sueño… y lógico, si todas las noches me quedaba “trabajando” en la computadora durante horas…

La mentira: Al principio, la excusa del “trabajo en la compu” funcionaba, pero con el correr del tiempo ya no tenía manera de sostener el mismo argumento e inventaba otros. Todos sabemos que “la mentira tiene patas cortas”. Se sumó entonces la difícil tarea de recordar esas excusas, lo cual resultó muy complicado y derivó en reiteradas contradicciones. Esto último es justamente lo que llevó a mi esposa a percibir que algo raro estaba pasando.

Desvíos de la libido: Es duro reconocerlo pero debo ser honesto. Mi energía sexual sufrió, progresivamente un desvió y pasó a canalizarse a través de la masturbación compulsiva por excitación ante lo visual (ante el monitor, por supuesto). Mi esposa elevaba sus quejas alegando la falta de interés de mi hacia ella, que ya no la “buscaba”. Mucha razón tenía en reprochármelo.

Desinterés por cualquier actividad recreativa: La práctica de deportes, hobbies, ó simplemente sentarme en el banco de una plaza, todas actividades que fueron dejadas de lado. Había perdido completamente el interés por todo eso.

En síntesis, mi esposa fue quien durante mucho tiempo me advirtió acerca de mi progresivo aislamiento y dejadez, en lo personal y en la relación con el entorno familiar y con la sociedad en general. La ira y la mentira fueron los recursos que utilicé como escudos para hacer frente las situaciones en las que, inevitablemente, debía relacionarme (ó mejor dicho confrontarme) con el entorno.

Consecuencias:

Como resultado de esta aventura, mi esposa y mi hija fueron quienes más sufrieron ya que durante mucho tiempo han dado señales de alerta acerca de lo que me estaba sucediendo. Me advertían acerca de cada uno de los síntomas de adicción pero yo seguía firme, viviendo mi propia realidad, una realidad paralela representada por ese paraíso que me garantizaba la felicidad y placer absolutos, negando y repudiando, por supuesto, aquellas advertencias.
Detallo a continuación las terribles consecuencias de esta adicción, según mi propia experiencia:

. Físicas:
- deterioro progresivo en la columna vertebral.
- deterioro progresivo en la vista.
- cansancio físico por la falta de sueño.

· Psíquicas:
- Confusión entre lo real y lo imaginario.
- Pérdida de la “memoria fresca”.
- Negación de la realidad.
- desvalorización de la mujer “real” (mi esposa pasó a 2º plano) debido a la idea de mujer que uno construye a partir del modelo que emana del material pornográfico (mujeres perfectas, fáciles, sin ningún tipo de compromiso a afrontar con ellas, porque son virtuales!)
- Tendencia a la masturbación compulsiva, evitando el contacto con mi esposa ya que me resultaba más rápido y sencillo satisfacer los impulsos sexuales a través de lo primero.
- Desinterés por absolutamente todo, sean cuestiones afectivas, actividades sanas, etc.
- Sensación de insatisfacción permanente (deriva en la búsqueda compulsiva): cada vez se necesita más y más material, no solamente en cantidad sino en variedad y nivel de rareza para lograr la misma satisfacción (por analogía: el drogadicto que necesita cada vez dosis más grandes y más variadas de drogas para sentirse satisfecho).
- En los casos de personas con neurosis obsesiva compulsiva, como en mi caso, los rituales se potencian.

· Sociales:
- Familia: distanciamiento de la pareja (en todo sentido), lo cual puede derivar en divorcio. Falta de atención hacia los hijos, se comparte mucho menos, se los disfruta menos.
- Trabajo: La falta de sueño y las alteraciones psíquicas provocan un decaimiento abrupto en la eficiencia laboral (llegadas tarde, desinterés por avanzar, “mala onda”, trabajos mal hechos, etc.)

¿Cómo pude superar esta adicción?

Mi esposa fue muy perseverante con relación a las llamadas de atención hacia mi persona. A mi me enfurecía, pero gracias a su insistencia en exponer los síntomas que observaba en mí, sentí un “click” en mi mente, reconocí mi adicción y acepté ayuda profesional. Ya a esa altura me había divorciado, la relación con mi hija apenas si había mejorado y los fracasos laborales eran constantes. Sin embargo sentía que estaba a tiempo de cambiar. Acepté iniciar psicoterapia con una psiquiatra, quien me recetó dos psicofármacos que aún hoy están dando sus frutos.

Paralelamente, ha dado sus frutos mi vuelco hacia la espiritualidad (no religiosidad). No es necesario, a mi entender, ir a misa todos los días, comulgar, confesarse, en fin. Creo fervientemente en Dios como energía divina. Dios es la conciencia elevada de la que todos formamos parte. Buscar a Dios dentro de mí, con total convicción, me permitió conocer LA VERDAD, lo que verdaderamente importa en esta vida. Cuando oramos pidiendo protección al Señor, al ángel de la guarda (que todos tenemos) ó a los Santos, créanme que esas palabras tienen PODER, son ENERGIA PURA. Yo pude superar así mi adicción, pidiendo protección a esas Conciencias Superiores acompañada de la voluntad propia por cambiar, ya que ellos no pueden hacer algo por nosotros si uno no está convencido de que lo puede lograr.

Yendo al plano terrenal, no encerrarse es fundamental. Aconsejo ver la luz del sol, practicar deportes al aire libre, hobbies, sentarse en el banco de una plaza, hablar con la gente, aunque el tema no sea profundo, pero comunicarse cara a cara es muy saludable.

Conclusión:

A pesar de todo y con mucha satisfacción puedo decir: MI VIDA HA CAMBIADO PARA BIEN. Por ello es que decidí exponer este “flagelo virtual”, contar lo que me pasó y cómo pude superarlo.

Tengo la esperanza de que a todos aquellos que se sientan identificados con mis vivencias ó inclusive a aquellas personas que perciban que un ser querido está transitando esta adicción, pueda serles de utilidad mi testimonio.

Aguardo sus comentarios, opiniones ó testimonios de experiencias similares a la mía, propias ó de terceros, los cuales enriquecerán el contenido de este Blog y serán de gran ayuda para aquellos que deseen liberarse y disfrutar de una vida digna.

Por último, y gracias a la aportación del comentario de un lector.

Si tenés adicción a la pornografía, tu pareja, tu hija/o, amigo/a podes llamarnos con gusto te atenderemos.

TELEFONO 8872-0670 2220-2874

Fuente:psicologiay ayuda.net

Comentarios

  • CARLOS MALTOS  On abril 25, 2012 at 2:54 pm

    EXCELENTE ARTICULO…..

    • pablocardozo  On abril 25, 2012 at 4:49 pm

      muchas gracias Carlos, siga vistando el blog cada semana tenemos artículos que vamos subiendo.

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